Soy su amada
- 5 abr 2016
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Soy su amada
Se encuentra escribiendo desde hace ya varios meses, esperando una llegada, una reciprocidad, un signo prometido. Puede ser fútil o enormemente patético pero ha tomado su vida, hasta el punto de convertirse en la vida misma.
Para él todo es solemne, tiene una escenografía de su espera; la organiza, la manipula, destaca un trozo de tiempo en que va a imitar la pérdida de su amada y provocar todos los efectos de aquel pequeño duelo, aquel instante en que se retira de su hoja de papel y su lápiz para dirigirse con una rotunda negación hasta la puerta dónde siempre lo espero con su comida.
La espera es un encantamiento: recibió la orden de no moverse; se priva de salir de la pieza, de ir al lavabo, de hablar por teléfono, le enloquece pensar que a tal hora cercana será necesario que salga, arriesgándose así a perder el llamado. El ser que espera no es real. El otro está allí donde lo espera, donde lo ha creado ya; ¿Qué cómo lo sé?, porque yo soy ése ser, soy su literatura, soy su vida misma.




















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